Un señor pide la “ve” y le dan la “a”

Todo ocurrió en una frutería de Guareña (Badajoz)

Ramón Martín, jubilado de 68 años, y residente en la localidad pacense de Guareña, tenía previsto, como hace todos los lunes, acudir a la frutería de su barrio. Suele comprar un kilo de manzanas, uno de naranjas y otro de peras, con lo que se “apaña” para toda la semana. La frutería de Juana Petra es la única en todo el barrio, por lo que Ramón siempre se encuentra con una cola considerable, y se ve obligado a pedir la “ve”, que le reafirme en una determinada posición de petición de fruta.

El pasado lunes esta rutina fue sorprendentemente afectada. Era un día lluvioso, y nuestro aficionado a la fruta entró en el establecimiento de Juana un poco calado. Cerró el paraguas, lo depositó en una papelera que hacía de paraguero y observó una fila de 5 personas. Ramón pidió la “ve”, se hizo un silencio breve, y una señora bien situada en la cola dijo “tenga usted la a, que la ve  está agotada”. 
 
Ramón quedó mudo, no sabía cómo actuar. Él quería la “ve” pero se había agotado. Sólo podía contar con la “a”, bien agradecido porque era gratis, pero que obviamente no le servía para adquirir un orden de petición. Quizás sí le daba derecho a quejarse de un dolor, “¡a!”, pero no le servía efectivamente para poder comprar su fruta de la semana. Ramón quedó triste. Salió de la frutería y se marchó a su casa. Al día siguiente, Ramón volvió a la frutería; y ya si obtuvo su tan ansiada “ve”.
No es la primera vez que Ramón se siente agotado tras pedir la “ve” en un establecimiento, el año pasado Ramón acudió a una ferretería de la capital a comprar unas alcayatas para colgar calambucos y al pedir la vez le dieron una oz.
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