El flequillo de Floriano consigue atravesar la frontera

Le piden el pasaporte, y lo enseña

No era de extrañar, pues ya había intentado fugarse en muchas ocasiones; por eso Carlos le había sacado el DNI, el pasaporte, e incluso le había abierto una cuenta bancaria. Al principio era un flequillo disciplinado, no se movía sin permiso y no era necesario aplicar mano dura. En su estancia en la facultad de derecho de Cáceres salía de vez en cuando, sin descolgarse mucho. Tenía la cabeza bien puesta.

El flequillo de Floriano comenzó a emanciparse a lo largo de su estancia en la Asamblea de Extremadura. Cada día se sentía más libre, más vividor, pero aún con mucho respeto a su progenitor. Su peor momento lo registró con la llegada a Madrid. Allí pudo coincidir con otros flequillos muy dicharacheros, como el Marhuenda, Aznar, Pedro J., y últimamente con Ignacio González, Presidente de la Comunidad de Madrid. Esas marchas nocturnas han acabado con el comedido flequillo de Carlos Floriano.

En una de sus últimas salidas, Floriano no pudo agarrar más al flequillo. Se marchó para no volver. Por suerte, llevaba consigo el pasaporte, y pudo atravesar la frontera.

El director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, le ha enviado una postal de apoyo, donde se puede leer “siempre vuelve”, y con un mensaje de ánimo.

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